Los has visto. Probablemente los has usado.
Siguen mandando en 2025
Los Audio-Technica ATH-M50x, presentados allá por 2014, todavía pegan por encima de su peso. Lo que empezó como un éxito discreto para ingenieros y músicos con presupuesto ajustado se convirtió en un rito de paso: los auriculares por defecto para productores de dormitorio, editores de podcast y amantes del gear que quieren un sonido limpio, directo y un poco inclinado hacia el bajo.
Perfil sonoro: honesto con un toque de chulería
El M50x no finge ser plano, y ese es parte del punto. Entrega un grave firme y con pegada que no ahoga los medios, con agudos nítidos que brillan sin cortarte las orejas. No son planos de referencia, pero traducen bien entre sistemas: el tipo de sonido en el que puedes confiar cuando ajustas EQ a las 3 de la mañana en un estudio de dormitorio a media luz.
Escucharás los defectos de tu mezcla, pero no odiarás tu tema por ello.
Construcción y comodidad: hechos para aguantar, sensación de alquiler
Podrías tirarlos en una bolsa de concierto, dejarlos caer en un charco, pisarlos en la prueba de sonido, y probablemente seguirían funcionando. Chasis de plástico sólido, refuerzo metálico donde importa y la flexibilidad justa para sobrevivir a un poco de descuido.
Dicho eso, la comodidad es irregular. La presión de sujeción se nota mucho al sacarlos de la caja. Se ablandan con el tiempo, pero quienes usan gafas quedan avisados. Las almohadillas hacen su trabajo, pero después de unas horas tus orejas necesitarán respirar.
Por qué se quedan: repaso de funciones
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Cables desmontables: vienen tres, uno corto, uno largo y uno en espiral que siempre termina enredado en tu bolsa de gear.
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Diseño cerrado: aislamiento decente, sólido para tracking, podcasting y para mantener el clic fuera de tus tomas vocales.
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Portabilidad: se pliegan y vienen con una funda. No los salvará de una caída desde el escritorio, pero mejor que nada.
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Drivers probados: sin trucos, solo drivers de 45 mm que entregan sonido consistente en cada sesión.
Los compromisos
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Conector de cable propietario: no, no puedes enchufar cualquier 3,5 mm y dar el día por resuelto.
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Sin ANC ni Bluetooth salvo que vayas por la variante BT2.
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La escena sonora es más cabina estrecha que reverb de catedral. No esperes la profundidad de un set abierto.
Veredicto: confiables, nada vistosos y todavía valen la pena
Los ATH-M50x no intentan ser los auriculares más modernos de la cuadra. No son llamativos. No están cargados de funciones. Pero funcionan, malditamente bien, y siguen funcionando mucho después de que pares más finos se hayan roto, fallado o desaparecido en tu bolsa de gear.
Si necesitas un par que sobreviva a ediciones duras, viajes más duros y aun así te dé una reproducción honesta de tu mezcla, siguen valiendo la moneda en 2025. Un básico de estudio por una razón.
Cass Monroe es evangelista de lo analógico y obsesiva del vinilo, con ojo afilado para la artesanía. Con raíces en la interpretación de jazz y formación en ingeniería mecánica, une lo táctil y lo técnico en cada reseña. En Audio Chronicle, explica cómo el diseño influye en el sonido, y viceversa.
Escrito por Cass Monroe
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